¡Tranquila, no te preocupes! Esta condición es completamente normal en los recién nacidos y se llama ingurgitación mamaria o intumescencia mamaria. A menudo, se observa un abultamiento o endurecimiento en las mamas de los bebés, tanto en niñas como en niños, y generalmente desaparece por sí sola en las primeras semanas de vida.
¿Por qué ocurre?
Este fenómeno se debe al paso de hormonas maternas, especialmente estrógenos, a través de la placenta durante el embarazo. Estas hormonas afectan al tejido mamario del bebé, provocando la hinchazón temporal en sus pechos.
En algunos casos, los bebés pueden incluso segregar unas gotas de leche, lo que se conoce como “leche de brujas”. Esto puede asustar a los padres, pero es completamente normal y no es un signo de infección o de un problema serio.
¿Qué debo hacer?
La ingurgitación mamaria es benigna y transitoria, lo que significa que no es necesario intervenir ni tratarla. Con el tiempo, esta hinchazón disminuirá por sí sola. Es importante que sigas las siguientes recomendaciones:
- No presionar ni masajear las mamas de tu bebé. Esto podría causar molestias innecesarias o irritación.
- No te preocupes, es un proceso temporal que suele desaparecer en unas semanas.
En resumen:
La ingurgitación mamaria es una condición normal y temporal que ocurre por las hormonas transmitidas de la madre al bebé durante el embarazo. No requiere tratamiento ni intervención, y generalmente se resuelve sola sin complicaciones. Si tienes alguna duda o preocupación, siempre puedes consultar a tu pediatra para obtener más información y tranquilidad. ¡Recuerda que el bienestar de tu bebé es lo más importante!
SIGNOS DE ALARMA PARA CONSULTAR POR URGENCIAS:
Enrojecimiento en la piel: Un área de la mama que esté roja o irritada puede ser señal de inflamación o infección en la zona. El enrojecimiento suele aparecer en un área local y se asocia con dolor.
Fiebre en el bebé: En algunos casos, si la mastitis es infecciosa, el bebé puede desarrollar fiebre. La fiebre es una respuesta común del cuerpo ante una infección.
Dolor o incomodidad al tocar el área afectada: Si el bebé se muestra inquieto o molesto al tocarse el pecho o se niega a amamantar de un lado, esto podría ser una señal de que está experimentando dolor o molestias por la mastitis.
