¿Por qué mi hijo se porta bien con todo el mundo, pero no conmigo?

¿Por qué mi hijo se porta bien con todo el mundo, pero no conmigo?

Es muy común que los padres escuchen frases como: “¡Se estaba portando divinamente hasta que llegaste tú!” o “¡Es que el mico sabe a qué palo trepa!”. Muchas veces, incluso nos preguntamos si nuestro hijo realmente nos la tiene “montada” solo porque con nosotros se comporta de una manera diferente. Pero, en realidad, lo que está pasando tiene una explicación muy natural y no significa que lo estés malcriando o que esté demasiado consentido.

¿Por qué actúan así?

Lo que sucede es que los niños, especialmente los más pequeños, suelen guardar sus emociones más intensas para las personas con las que se sienten más seguros y apegados. En la mayoría de los casos, esta figura de apego más fuerte es la mamá (aunque también puede ser el papá u otra persona cercana). Esto no significa que tu hijo no te quiera o que te haga menos caso, sino que sabe que contigo puede ser más libre para expresar sus emociones, incluso las más intensas.

¿Qué significa esto?

El hecho de que tu hijo se porte bien con todo el mundo pero, al llegar a casa, se desborde emocionalmente, en realidad es una señal de confianza. Él sabe que, como su madre (o figura principal de cuidado), estarás allí para escucharlo, comprenderlo y atender sus necesidades, sin importar que a veces se comporte de forma impulsiva o desafiante. El niño está liberando sus emociones en un lugar seguro porque se siente totalmente aceptado y amado por ti, sin el miedo de ser rechazado o juzgado.

No lo estás malcriando, ¡es completamente normal!

Muchos padres temen que este comportamiento sea señal de que su hijo está demasiado consentido o que lo están malcriando, pero en realidad, lo que está pasando es lo contrario. El niño está desarrollando su vínculo emocional contigo y, a veces, esto puede verse reflejado en conductas como llantos más intensos, rabietas o actitudes desafiantes. Es una forma de mostrarte lo que siente, sin tener que ocultar sus emociones.

Recuerda que este comportamiento también es una etapa normal del desarrollo infantil. Los niños pequeños, especialmente cuando están aprendiendo a gestionar sus emociones, necesitan practicar cómo expresar lo que sienten. Y como tú eres su figura más importante de apego, es contigo con quien se sienten lo suficientemente cómodos para “liberarse” de todo lo que llevan dentro.

Lo que puedes hacer

Es importante que, como mamá (o papá), sepas que no tienes que cambiar tu forma de ser ni sentirte culpable. Estos son comportamientos normales en el proceso de desarrollo emocional y afectivo de tu hijo. Sin embargo, para manejar mejor estos momentos de “desbordes emocionales”, aquí te dejo algunos consejos:

  • Mantén la calma: Aunque sea difícil, recuerda que tu hijo necesita ver que puede confiar en ti y que estás allí para guiarlo, incluso cuando su comportamiento es desafiante.
  • Establece límites claros y amorosos: Puedes mostrarle a tu hijo que hay reglas en casa, pero siempre de manera firme y amorosa. Recuerda que el cariño y la disciplina deben ir de la mano.
  • Refuerza el vínculo positivo: Asegúrate de pasar tiempo de calidad con tu hijo, jugando y compartiendo momentos de cercanía. Esto les ayudará a ambos a manejar mejor los momentos difíciles.
  • Escucha sus emociones: Trata de entender lo que está sintiendo. Si se está comportando de forma más desafiante o emocional, puede ser que esté pasando por algo que necesita expresar. Valida sus sentimientos, pero también enséñale poco a poco cómo manejar sus emociones de manera adecuada.



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